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EL SINDROME SOCIO-ECONÓMICO

 

Ante la fuerte crisis que azota a la Argentina en los últimos años y que se hace sentir en el sistema educativo, cultural, en todos los ramos de la industria y del comercio, se viene agravando un factor del que se habla y se escucha muy poco pero que tiene una importancia fundamental: ¡la salud!

El síndrome socio-económico va ganando dimensiones gigantescas y afecta a una porción cada vez más grande de la población, alterando directamente no solo a la salud física pero también al equilibrio sicológico y emocional en igual o hasta mayor escala. Es una enfermedad que puede atacar desde los empleados hasta al gerente de una empresa. Su diagnóstico es muy complicado e impreciso y una vez que se hace crónico su tratamiento es de alta dificultad dado que está vinculado con agentes externos y ajenos a nuestra voluntad o control, derivados directamente de la situación socio-económica del ambiente en que vivimos. Y de sus exigencias prácticamente impostergables, como la necesidad de luchar contra la crisis y sobrevivir a ella.

Síntomas del síndrome socio-económico:

Gastritis, úlceras, diarreas, cólicos, hipertensión, disturbios nerviosos y hormonales, distintos tipos de cáncer de origen psicosomático, cirrosis hepática (por el consumo cada vez mayor de bebidas alcohólicas de calidad cada vez más baja por su precio), tabaquismo y adicciones varias, picos de presión, infartos, depresiones, angustias y fobias e impotencia sexual... para enumerar algunas de las manifestaciones más comunes de dicho síndrome.

Agentes causantes:

1) Preocupaciones cada vez más acentuadas por los aspectos económicos, laborales, impositivos, etc.

2) Cambios en los hábitos alimenticios (los alimentos de alta calidad dan lugar a los de bajos precios)

3) La necesidad cada vez mayor de trabajar, trabajar y solo trabajar cada vez más, sin poder reservar tiempo ni recursos económicos para el gimnasio o la práctica de deportes, para la alimentación y el reposo correspondiente a nuestras exigencias físicas y mentales.

Grupos de riesgo:

 

Tratamiento y prevención:

Como dice el refrán "siempre es más fácil prevenir que curar". Principalmente en este caso. Pero ¿cómo? No existe una respuesta exacta. Volviendo al item "agentes causantes" y analizándolos nos daremos cuenta de que la prevención es un asunto bastante delicado más aun si nos incluímos en los grupos de riesgo.

El único consejo que se puede dar en este sentido es que se busquen alternativas accesibles en cuanto a la alimentación, el entrenamiento físico y el reposo que son lo tres pilares básicos que sostienen la salud.

Y que se pongan las cosas en la balanza y mediante un análisis minucioso se tenga una escala de valores en que la salud esté equilibrada con la economía y la posición social , o sea, que dentro de lo posible los valores económicos y sociales no entren en detrimento de la salud física y mental.

...Como se puede ver no se trata de decisiones sencillas, pero hay que tener en cuenta que siempre se puede y se debe buscar un medio término o un camino alternativo.

Una vez que hay evidencias del síndrome y los síntomas se hacen notar, las únicas terapias posibles se limitan al tratamiento y el control de los síntomas en sí a través de la medicina especializada, la psiquiatría y la psicología, ya que la cura directa y definitiva del síndrome dependería únicamente de decisiones por parte de los dirigentes políticos.

Cuando la recesión económica es generalizada, cuando a nadie le cierran bien los números, en otras palabras: cuando a nadie le va bien económicamente, aquel que preserva su estado físico en óptimas condiciones, manteniendo su salud física y mental está en posición privilegiada.

Conclusión: Reestructuremos nuestra escala de valores elevando a primer plano estos tres puntos:

- la alimentación
- el entrenamiento físico
- el reposo

¡¡Es la única manera de prevenir el SSE (síndrome socio-económico) !!

 

André Luiz Lajtaváry
Director Técnico de Hipólito Paddle & Gym

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