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EL EQUILIBRIO "FÍSICOINTELECTUAL"

 

Genéricamente hablando existen dos tipos de persona: el intelectual que se caracteriza por desarrollar y utilizar exclusivamente sus habilidades mentales ante cualquier situación. Y por otro lado está la persona que ,sin una definición propia o exacta (podría ser llamada: deportista, práctica, fuerte, resistente, ¿sana?, ¿bruta?, etc...) se caracteriza por desarrollar y querer utilizar siempre y únicamente sus dotes físicos sin darle mayor importancia al potencial intelectual, mental o cultural. ¿Cuál de esos dos tipos lleva la ventaja sobre el otro humanamente hablando? Veamos...

Antes que nada ¿quienes son los que representan a cada uno de esos dos tipos de personalidad? En el primer grupo se incluyen los escritores, los poetas, los músicos, los artistas plásticos, los economistas, muchos tipos de investigadores, la mayor parte de los empresarios y una serie de profesionales que dependen única y totalmente de actividades sedentarias ( y muchas veces directamente insalubres). El segundo grupo está constituído ( en su gran mayoría) de deportistas de distintas modalidades.

Es indiscutible que tratándose de calidad de vida una persona deportista lleva ventaja abismal sobre una persona sedentaria. Ese es un hecho totalmente comprobado. Pero de la misma manera se puede ( y se debe ) afirmar que una persona está constituída de cuerpo y mente. Una mente sin cuerpo no es una persona y de la misma manera un cuerpo sin mente tampoco. A una persona de intelecto sobredesarrollado pero físicamente descuidado, humanamente hablando algo le falta. ...Y a una persona dotada de un estado físico excepcional pero mentalmente mediocre, también le falta algo.

En cada momento de la vida se nos interponen situaciones que requieren soluciones de distintos grados de dificultad intercalándose ,en la misma escala, situaciones que exigen inteligencia con situaciones que exigen estado físico. No es verdad que en la lucha por la vida un coeficiente intelectual muy elevado compensa al estado físico deplorable así como tampoco es real que un estado físico y salud envidiables pueden compensar y equilibrar la ignorancia.

Resulta tan cómico cuando frente a una situación límite muy peligrosa el intelectual rompe en un ataque de pánico como cuando al campeón fisicoculturista se le pregunta quién asesinó a Abraham Lincoln y ese sudando y temblando, con la mano en el corazón te jura que él no fue, es más, se pone a cuestionar si en algún momento de descuido no habrá sido él realmente.

Después de todas estas comparaciones para nada absurdas ¿a qué conclusión se llega? A un total y absoluto empate. Es verdad que nadie puede ser cien por ciento intelectual y cultural y a la vez cien por ciento práctico y deportivo también, es más tampoco mitad- mitad. A lo que quiero llegar es justamente al hecho de que una persona que ejerce actividades que requieren exclusivamente su fuerza muscular y habilidades físicas, un poco de cultura en horas libres sería el complemento ideal para su equilibrio personal en igual proporción que al intelectual o al artista le sería un par de horas semanales en el gimnasio.

O sea... conclusión final: Después de leer y escribir esta nota, si ponemos las cosas en la balanza llegaremos a la conclusión , tanto vos como yo, que al contrario de lo que pensábamos y afirmábamos, un libro pesa tanto como una mancuerna cargada con discos... ¿o no?

 

André Luiz Lajtaváry
Director Técnico de Hipólito Paddle & Gym

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