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El entrenamiento y sus beneficios psicológicos y sociales...sí,¡¡ sociales!!

 

No es ninguna novedad que el entrenamiento físico, como el propio nombre lo dice, proporciona beneficios físicos. Algunos de esos beneficios saltan a la vista como el aspecto exterior y la vitalidad de la persona que entrena asiduamente. Otros beneficios físicos se sienten en el momento de realizar tareas que requieren esfuerzo muscular o de resistencia. Y, por último están los beneficios que no se ven, ni se sienten a corto plazo, pero que se reflejan cuando hacemos un chequeo médico por algún motivo. Sobre esos beneficios físicos leemos, escuchamos y hablamos a diario y su difusión, afortunadamente, es cada vez más amplia y convincente.

Lo que no todos imaginan, porque los medios no lo analizan con tanta frecuencia, es el hecho de que el entrenamiento físico, en la misma proporción, brinda beneficios psicológicos y sociales también.

Beneficios psicológicos: ¿Qué es lo que hace que una persona se sienta tan bien consigo misma (no sólo fisicamente) después de un buen entrenamiento en el gimnasio? ¿Cuál es el mecanismo que desencadena esa sensación de bienestar espiritual desconocida por una persona sedentaria? Veamos...

Cuando entrenamos fuerte, aparte de estar descargando tensiones y eliminando el estrés, nuestro organismo está produciendo endorfinas que son sustancias estimulantes y antidepresivas, que el propio organismo fabrica mediante el esfuerzo neuro-muscular. Por esta razón hoy en día se recomienda el gimnasio en el tratamiento de cuadros depresivos. Y, por último, el hecho de verse y sentirse bien físicamente despierta invariablemente sentimientos de autoseguridad, autoconfianza y sobretodo autoestima.

Beneficios sociales: Es fácil imaginar que una persona que desarrolla sentimientos de autoseguridad y autoconfianza, también pasa a relacionarse con mucho más facilidad con otras personas que una persona tímida e insegura. Por otro lado, por más antisocial que alguien pueda ser, en el gimnasio, invariablemente, tarde o temprano va a entrar en confianza con compañeros de entrenamiento, y ¿qué mejor ambiente puede haber que el gimnasio para "sociabilizarse" y hacer amigos, adonde el tema común es la salud, el estado físico, la buena alimentación y los hábitos sanos? " Además, todos los que se encuentran en el gimnasio tienen, por lo mínimo un objetivo en común, una afinidad."... Y el ambiente, se supone, es descontraído y de compañerismo.

Es por eso que se recomienda el gimnasio como la mejor terapia a aquellas personas, sobretodo a los adolescentes, que sufren de timidez e inseguridad y como consecuencia dificultades para relacionarse o expresarse, características bastante comunes a los 15, 16, 17 años de edad, que por otro lado, es la edad ideal para empezar a frecuentar el gimnasio.

CONCLUSIÓN FINAL

¿Quieres sentirte y verte cada vez mejor físicamente? Ve al gimnasio

¿Quieres sentirte anímicamente, emocionalmente y psicológicamente cada vez mejor? Acércate al gimnasio.

¿Quieres perder esa timidez que te limita tu comunicación y tus amistades?... GIMNASIO...

OBSERVACIÓN: Todos esos beneficios se van haciendo notar gradualmente y no de un día para el otro. El entrenamiento físico metódico, regular y constante garantiza en su totalidad todos esos beneficios pero a mediano y largo plazo. El único secreto es la continuidad, fijarse objetivos y caminar en su dirección sin detenerse. Si procedemos de esa manera, los efectos, en todos los sentidos (físico, psicológico y social), se harán notar con total seguridad.

¡Doy mi palabra! (respaldada por todos los profesionales que escriben para Muscle& Fitness...creo...)

 

André Luiz Lajtaváry
Director Técnico de Hipólito Paddle & Gym

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