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¿Al fin y al cabo para qué sirve tanto músculo?

 

...Es una buena pregunta y paradójicamente bastante común en una época en que el culto al cuerpo y a la salud va ganando más y más terreno a través de los gimnasios cada vez más numerosos, equipamientos de todos los tipos, modernos o convencionales y la difusión cada vez más amplia de los beneficios y las áreas que abarca el entrenamiento con las pesas y los aparatos.

Naturalmente los que preguntan no son exactamente aquellos que poseen una musculatura bien desarrollada y cultivada a través del entrenamiento, sino que justamente aquellos que buscan excusas para justificar su sedentarismo o su aspecto físico mediocre. Exactamente a estas personas va dirigida esta nota, que obviamente no aportará nada nuevo para una persona que entrena regularmente y que lógicamente tiene plena conciencia de los beneficios brindados por tal actividad.

Bien, cuáles serán esos beneficios que hacen que un culturista, por más principiante que sea, se sienta tan bien, tan seguro de si mismo y tan autoconfiante?

A nivel físico:

A nivel sicológico:

A nivel social

El equilibrio psico-físico-social hace que se disfrute mejor cuando hay que disfrutar y que se soporte mejor cuando hay que soportar las más diversas situaciones que nos brinda la vida.

Las situaciones límites

En la vida algunas veces pueden surgir situaciones extremas en las que para encontrar la salida no alcanza con sólo usar la inteligencia, sino que hace falta una fuerza muscular superior. ¿A quién no le pasó alguna vez llegar a casa, no encontrar las llaves y tener que elegir entre treparse por la pared y entrar por una ventana alta o dormir en la calle? O tener que tirar abajo una puerta pesada, o tener que desenroscar un tornillo muy ajustado...

O en situaciones todavía más extremas como en casos de accidentes, tragedias, incendios, derrumbes, etc... cuántos son los que se salvaron gracias a su musculatura privilegiada, es más, cuántos salvaron también la vida de otras personas.

En la calle o adonde sea, ¿quién impone más respeto: el flacucho, el gordo o el portador de un físico privilegiado?

Todas estas situaciones implican tanto a los hombres como a las mujeres y totalmente independiente de la edad. Nunca es tarde para empezar.

¡Lo único que cuenta son la voluntad y la determinación de verse y sentirse siempre y cada vez mejor, a cada entrenamiento!

Para terminar quiero dejar claro que no se trata sólo de seguir rutinas kilométricas, pasar en el gimnasio y levantar toneladas. Con mucho menos que eso alcanza. Lo que importa es la constancia y no tanto la intensidad. No se trata tanto de matarse en el gimnasio, sino que más bien frecuentar regularmente al gimnasio. Y cumplir fielmente con la rutina propuesta por el instructor.

"Si existe constancia, existe también un aumento gradual a mediano o a largo plazo, en la intensidad y los efectos se harán notar en la misma proporción."

Mi consejo: ¡Manos a la obra!... ahora mismo...

 

André Luiz Lajtaváry
Director Técnico de Hipólito Paddle & Gym

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